Él: Hola, ella primero.
Ella: Un chocolate caliente.
Yo: No hay.
Ella: ¿Qué tes tienes?
Yo: Ceylan, Frutos Rojos, Earl Grey...
Ella: Earl Grey. (Siempre cogen la última opción de la lista, nunca se acuerdan de la primera).
Él: Una coca light, no bebo alcohol. (Como si yo hubiese preguntado).
Toman asiento en la mesa más cercana a la barra. Observo que el chaval, gordito (para evitar la vulgaridad de los eufemismos), se ha afeitado, dejando una barba horripilante estilo Volverine (sin estilo alguno). La chica, guapísima, alta, delgada, viste negro, que nunca falla en primeros encuentros. La conversación/monólogo sigue...
Él: Pues como habrás leído en mi perfil me gustan las mujeres, los coches, los libros, las fotos... (Uau, cuantas posibilidades de conversación le has dado, ni media, vamos...)
Ella: Pon la bolsita del té en el agua caliente y le mira esperando que siga con algo que de pie a que entre en algún tema.
Él: También soy muy serio, eh. Si buscas un chico serio, soy yo. Bueno, lo intentaré si quieres. (Toing!)
Ella: silencio, una mirada al suelo y echa azúcar a la taza, revolviendo la cucharita sin pausa.
Él: He visto que eres francesa, ¿no? ¿Y qué? ¿Tienes familia en Francia? (No, imbécil, ella está sola en el mundo, ¡por esto busca gilipollas como tú por internet!)
Ella: Sí, tengo allá a mi...
Él: (interrumpiendo) Mis dos ciudades perfectas (todavía no pude descifrar qué quiso decir con "perfectas") son Barcelona y París, me encanta París. La mejor capital de Europa (sabéis lo que es sentir vergüenza ajena????).
Ella: ¿No llevabas gafas tu? (Toma ya!!)
Él: Sí, pero uso lentillas, son más cómodas y puedes tenerla por un buen rato sin darte cuenta y...
Ella: (interrumpiendo) No, me refiero a tu foto e perfil, ¿por qué has puesto una foto con gafas de sol?
Él: (riéndose exageradamente) No, no, no, aquello era una broma con mis amigos, de un día que cogimos la moto y nos fuimos por ahí, siempre vamos en moto por ahí. (I-DI-O-TA, ha puesto fotos con gafas para no parecer TAN feo, coño... se sincero, hombre!)
Ella: Ah.
Él: Tu tienes pinta de ser complicada, ya veo eh, como todas las chicas.
Ella: La cuenta por favor.
Les doy el platito con la factura, 4,50. Él, como uno que roba el décimo de la misa de domingo, pone todas las monedas del bolsillo en cima de la barra y empieza a contar. Ella mira la cuenta y deja 2 euros, equivalentes a su te, sobre la cuenta. Él tenía en la barra los 4,50 contados, pero completa el valor restante y vuelve a guardar las monedas, sin haber sido capaz de invitarle.
domingo, 12 de diciembre de 2010
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